Derechos de autor, o cómo convertir la vida [virtual] en delito

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Internet está revolucionada en estos días. La noticia sobre la presentación del proyecto de Ley SOPA en EE.UU. sacudió al mundo informático y se disparó el debate sobre los derechos de autor en la vida digital.

El proyecto de Ley SOPA no tiene como objetivo controlar las infracciones a los derechos de autor en Internet. Va más allá y la intención es obtener el poder de decidir qué se podrá leer, ver, utilizar en Internet y qué será censurado.

A costillas de este tema el FBI desplegó su poder de policía y detuvo a los responsables de Megaupload, uno de los sitios de alojamiento de documentos más importantes del mundo. Megaupload permitía que sus usuarios alojen contenido y compartan los vínculos para su descarga. Según el FBI este contenido violaba los derechos de autor.Además los responsables de Megaupload recibían ganancias millonarias en concepto de publicidad y membresías que no siempre declaraban. Todos presos.

Los medios de información confunden con sus mensajes. El dueño de Megaupload tal vez sea un millonario exéntrico y verlo en dos o tres imágenes produce un malestar, pero el tipo creó un servicio donde había una necesidad, fue emprendedor, usó Internet para ello y ahora está en cana. ¿No debían ser exactamente así los yuppies del ´90? Parece que los tiempos de crisis nos hacen más recatados a la hora de la ostentación.

Y para cagarla del todo aparecieron los Anonymous, esos mismos que prometieron bajar  Facebook en noviembre, ahora se juntan para voltear páginas importatísimas, como la de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (Capif) de Argentina. Y hoy publican un listado con toda la colección de música de Sony. Ganan prensa pero no benefician a la lucha por la causa, mas bien embarran la cancha.

Leí en el Foro de Second Life que Linden Lab no tiene una posición tomada sobre la Ley SOPA. “Como siempre” -pensé- “Linden Lab en la vereda de enfrente de las mayores tecnológicas”. Su idea es esperar que pase la tormenta.

¿Afectaría a los usuarios de Second Life si entrara en vigencia la Ley SOPA?

¿O podrán seguir correteando por el metarverso mientras Internet cae a pedazos?

Y la respuesta a este interrogante la encontré en el siguiente texto, que adapto para todos los usuarios de Second Life:

[…] Por la mañana Juan se conecta a Second Life como el avatar John Resident. Inmediatamente recibe varias notas que le han enviado otros usuarios en su ausencia. Conserva una copia de la mayoría en su inventario. Abre una en particular que contiene el nuevo reglamento del grupo de CSS, selecciona todo el texto y lo copia a su portapapeles. Luego inicia una aplicación de edición, pega el texto y lo guarda en su ordenador, para imprimirlo y leerlo más tarde, cuando no esté conectado a Second Life. Desafortunadamente, John se ha involucrado en una reproducción no autorizada de una obra literaria, en violación de la Ley de Propiedad Intelectual.

Luego, John, gran admirador de la arquitectura posmoderna, se encuentra a si mismo pensando en los primeros bocetos de Frank Gehry para el Guggenheim de Bilbao, y construye, en la porción de tierra virtual que renta,  una estructura que lejanamente se parece al diseño del edificio. Ha creado una obra derivada no autorizada de un diseño arquitectónico con derechos de autor.

Se conecta Linda Resident, su novia virtual. John y Linda comparten mucho tiempo juntos en Second Life. John ha preparado una sorpresa para ella. Sabiendo cuánto disfruta de la poesía le recita “Soneto de la carta” del escritor García Lorca, por lo cual realiza una representacion pública no autorizada de un trabajo literario con derechos de autor.

Linda le envía a John unas fotos que ella tomó la semana anterior, junto a un amigo en común y su pareja. Y aunque ella le había entregado las imágenes, la propiedad de la obra física y la propiedad intelectual subyacente no están unidas. La cuestión es muy simple: los derechos intelectuales de la fotografía persisten y continúan siendo de su autor, la novia de John. Como tal, por copiar, distribuir y exhibir públicamente las fotografías con derechos de autor, John, una vez más, suma otra infracción.

John y Linda deciden transportarse a un sim con playas al que van seguido. El avatar de John tiene un tatoo que él mismo se hizo en el hombro derecho con la imagen del «Capitán Cavernícola». No sólo se ha violado el copyright de Hanna-Barbera al realizarse el tatuaje —después de todo, es una reproducción no autorizada de una obra con derechos de autor— sino que además ahora se ha involucrado en una exhibición pública no autorizada del personaje animado. Más inquietante aún, la Ley de Propiedad Intelectual permite la «incautación» y «la destrucción u otra medida razonable» de cualquier obra infractora. Llevando el tatuaje, John se ha convertido en la obra infractora. Por lo tanto, en el mejor de los casos, tendrá que borrar por orden judicial el tattoo. En el peor, debera enfrentarse a la inquietante «destrucción».

Esa noche, John asiste a una cena en un restaurante celebrando el cumpleaños de un amigo. Al final de la velada, se une a los otros invitados cantando el «Feliz Cumpleaños». El momento es filmado con su ordenador. En consecuencia, ha violado el copyright de una composición musical interpretando en público la canción, y luego reproduciendo una grabación en vídeo sin autorización. Además, las secuencias del video no sólo captan a su amigo, sino tambien, claramente registran una obra de arte colgada en la pared detrás de su amigo —’Wives with Knives’— un grabado del reconocido pintor de temática retro Shag. El uso incidental y accidental de Wives with Knives en el video no obstante constituye una reproducción no autorizada de la obra de Shag.

Al terminar el día, John ha violado los derechos de autor en incontables ocasiones. En total, ha cometido al menos ochenta y tres actos de violación y se enfrenta a una demanda por $ 12,45 millones de dólares (por no hablar de posibles cargos criminales). Y, sorprendentemente, ni siquiera ha cometido un solo acto de infracción a través del intercambio de archivos por redes P2P. […]

(Completamente inspirado en un paper publicado en 2007 por la revista “Utah Law Review”, titulado “Infringement Nation: Copyright Reform and the Law/Norm Gap” escrito por el profesor de leyes John Tehranian)

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