Un domingo cualquiera, lloviendo.

el

Llueve, tanto que el único motivo que justifica salir es comprar algo para leer, una Rolling Stone o la última Barcelona. Antes salía a comprar fasos. Ya no, soy Oxygen Friendly y dejé de fumar.

En la tele puro fútbol y viejas películas de la época dorada de Holliwood, cuando las realizaban con maquetas y efectos especiales con chispas. Me acuerdo en Total Recall descubrimos una mina fuertísima llamada Sharon Stone y nos matábamos a pajas. Igual no da colgarse a verla. No importa, no voy a salir a mojarme al pedo tampoco.

Sharon y el arma. Que nos expliquen los psicólogos de qué se trata esto.

Prefiero modificar mi casa. En cinco minutos guardo la vieja, de estilo moderno y funcional, muchas líneas rectas y grandes ventanales rectangulares y la reemplazo por otra de dos plantas. Me interesa probar la escalera, generalmente las escaleras son un fastidio, un elemento sin resolver, algo que ya deberían dejar de incluir en todas las casas, existiendo el teletransportador que nos lleva también de planta baja a planta alta.

Como ha oscurecido rápidamente cambio las propiedades del cielo y fijo el mediodía, para trabajar con más luz. Después pondré algunos muebles nuevos. Tengo una cama sin estrenar ¡sin estrenar! con cientos de animaciones, incluyendo la posibilidad de apagar las luces de los veladores. La compré en el mercado y no me cobraron el transporte.

Voy hasta la heladera pensando en algo rico y fresco. Las posibilidades de encontrar algo rico y fresco son de 10 a 1. Opto por una fruta, siempre es más sano que el helado de producción en serie, pero no tan rica como el dulce de leche. Gracias Dios por el dulce de leche.

No hay conocidos en sus casas como para hablar un rato y matar el tiempo. Tampoco está ella. Enfilo para “Plaza España”, varios españoles opinan sobre la crisis, un embole. Voy a “MercaAmor”, público más variado, pero muchas adolescentes. Termino en “Sim Argento” y tampoco encuentro nada interesante.
No todo está perdido, la agenda mágica me va a salvar una vez más, con sus viejas anotaciones de viajero compulsivo.

Chau, me fui.

Estoy ahora en tierras extrañas. Estaba seguro que hace unos días aquí había una disco, un club o algo similar, un centro de reunión social. Pero ahora los colores gritones de los carteles y la innumerable cantidad de bolas rosas y celestes son el peor escenario, solo falta el stick enano caminado en círculos y con un globo de texto sobre su cabezota advirtiéndonos algo o invitándonos a unirnos al grupo.

Cerca parece que hay gente amigable, saludo con el internacional “Hi”.

Una chica con vestido corto y ajustado me habla en italiano. Entiendo que me invita a estar con ella y su amiga. Su amiga es muy alta, con atuendos de cuero negro y medias de red, como una prostituta salida de Sim City. Lleva un pene con puntas de metal como los cinturones rockeros. Hablan entre si y me proponen sexo grupal por 500 Lindens para cada una. Me veron cara de gil. Hay otras cosas más interesantes para hacer hoy, llueve afuera y tal vez me cuelgue en escribir algo para el Blog.

Ahora si, hasta mañana.

 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Bruixa Bernard dice:

    El símil a la teletransportación de Star Trek ya lo querría de este lado del espejo, en SL me quedo con la magia de las escaleras.
    =)

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